Mi corazón es la piedra donde… ya sabes

Mi corazón es la piedraNo es un secreto. Hay libros que marcan nuestras vidas, que las transforman o las hacen insignificantes. Hay libros así, con magia y suerte… o, simplemente, libros bien escritos que navegan contra viento y marea en el mar de la mediocridad literaria que por momentos ahoga a la literatura contemporánea.

Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo, de Luis Carlos Fuentes, fue el primer libro que recibí como regalo cuando me fui a vivir a México. Me lo entregó su autor, que se había quejado horas antes de ceder demasiados ejemplares a las amistades, pero a quien conmovieron las cajas de cerveza que compartimos durante nuestra primera fiesta del 15 de septiembre.  El libro, editado por Era, salió de imprenta el 10 de agosto de 2014, justo cuatro días después de que me mudara a ese país para construir una nueva vida. Debo confesar que, paradójicamente, fue el último libro que leí por completo cuando otra vez seguí camino.

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La mudanza

Para Helen HH, guardiana de estas horas y reina de las mudanzas.

cajas de cartónEl camión llegó el sábado temprano. Pensábamos que venía a destupir las viejas tuberías de la vieja calle, pero no. Era un camión de mudanzas. El vecino salió, recibió a los nuevos inquilinos, y ellos empezaron a bajar sus camas y sillones de aquel camión, a meterlos en la casa vieja; mientras el vecino sacaba sus cosas y las subía al camión.

El vecino tiene más de sesenta años y nació en esa casa que ahora cambia por otra. No sé cómo se siente, si cree que es la oportunidad de empezar una nueva vida, o si extrañará el hogar donde murió primero su padre, luego su madre, antes sus hermanas gemelas, todos en orden contrario a las aparentes leyes de la naturaleza. El vecino deja su casa de toda la vida porque el techo viejo de la vieja casa es, a pesar de todo, mucho más fuerte que su propia vejez, invencible, peligroso. ¿Qué pasará con los libros del viejo Máximo, con los instrumentos musicales que dejó a su muerte? ¿Los habrá conservado su hijo? La mesa de hierro donde nos dio las primeras clases de inglés dejó de existir hace años, pero y ¿sus cuadernos de recorte de la prensa americana, sus recortes de los artículos que él mismo escribía y publicaba en inglés? No recuerdo si firmaba como Máximo Sánchez. Alguna vez me dijo que él había sido el primer cronista deportivo, cubano y negro, que había colaborado con un periódico en Estados Unidos.

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Domingo frente al Caribe

havana_mascot.0Cada domingo despertaba con ganas de soledad. Tenía apenas 7 años de edad, y era mi día preferido de la semana. El domingo evitaba la obligación de vestirse para la escuela, en realidad, de vestirse del todo. El domingo ahorraba los saludos por educación a los vecinos del barrio y los saludos por obligación a cada niño de la escuela. Era una niña rara, solitaria y densa, que leía La Odisea a falta de libros infantiles en el pequeño estante que inventé en mi cuarto con una zapatera vieja.

Recuerdo la sensación de la escalera fría bajo mis piececitos descalzos. Tampoco soportaba los zapatos, ni el cabello recogido, ni nada que implicara control sobre mi cuerpo. La ropa me daba picazón, y las ligas en el pelo me daban dolor de cabeza. Blúmer era todo lo que usaba cuando podía ahorrarme la vestimenta, y esto después de largas conversaciones con mi mamá donde casi siempre me advertía que una niña que no quería usar ropa interior era una niña más vulnerable ante los adultos. El blúmer, sin embargo, demostró su utilidad cuando evitaba que me quedara pegada al sillón de mimbre. Y así, sola con mi cuerpo diminuto, bajaba las escaleras cada domingo, corriendo, pero en silencio, apretada a la pared, lejos del barandal, en un camino que debía llevarme a la rutina mañanera del baño, pero que me colocaba siempre frente al televisor.

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43 veces La Habana

IMG_20141213_112047La salida de Cuernavaca hacia las playas de Oaxaca fue a las 4 de la mañana. La idea era cruzar el Estado de Guerrero de noche. El alba debía sorprendernos en su extremo turístico, en los predios de Acapulco o en alguna carretera de nombre comercial y menos politizado.

Iguala lucía más peligrosa que nunca. Hacía menos de tres meses que de sus calles habían desaparecido 43 muchachos, estudiantes de una Escuela Rural de maestros. ¿Habían sido secuestrados por el narco…por la policía? Después del estupor provocado por la noticia, estalló una lucha civil que convertía a diario las calles de Guerrero en un hervidero. Sabíamos que muchas carreteras estaban tomadas, cerradas en son de protesta por quienes buscaban de los desaparecidos algún rastro y para sus familiares, justicia.

Nosotros también éramos estudiantes entonces. (Ha pasado poco tiempo.) Pero éramos de los que cobraban beca CONACyT cada principio de mes y que, ahorrando, pueden planificar vacaciones a las playas de Oaxaca. Aunque lleváramos en el maletero un cartel que decía “Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional”, los normalistas apostados en las casetas de cobro no tenían por qué abrir paso a nuestro ideal clasemediero, ni sentirse identificados con nuestra realidad. México es muchos Méxicos.

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El Apocalipsis de “Suburra”

Sub5-600x398El Papa que por primera vez, en siglos, decide abandonar sus responsabilidades en el Vaticano y volver a ser un soldado raso de la fe, provoca el llanto en sus discípulos más cercanos, provoca la decepción entre quienes primero se enteran. Pero la discreción en el cónclave deberá mantenerse durante dos años más. Nadie imagina que la radical postura es, en realidad, una señal ¿divina, humana? de que el mundo está a punto de acabarse… al menos en algunos barrios de Roma.

El director italiano Stefano Sollima (n. 1966) apostó por esta metáfora para llevar al cine su película Suburra, estrenada en octubre de 2015 y concebida como una adaptación de la novela de Giancarlo De Cataldo. Suburra es un filme de acción, un thriller europeo de la mejor calidad, cargado de símbolos religiosos y sombras políticas.

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Volverse isla

Mi país va conmigo. A veces he sentido la necesidad de gritarlo en una esquina, o en la oficina de una embajada o en el pasillo de una guagua. Mi país va conmigo y nadie debería decidir dónde debo plantar mis banderas, ni entonar mis himnos.

Gracias a esa isla en que me he convertido aprendí a perdonar a la mujer que, sin conocerme, se atreve a llamarme mediocre o a desearme el mal en algún mensaje perdido. Gracias a esta isla en que me he hecho fuerte he podido por fin aprender a amar a un hombre, entregarme a él sin pensar en los dolores del mañana.

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Dramaturgia a domicilio

Dramaturgia a domicilioAl teatro que se hace por estos días lo agobian muchos males. Pero dos de ellos se reiteran de una región a otra, de un país a otro. Alguien puede objetar, decir que los males que enunciaré son males abstractos, alguien incluso muy agobiado por esos males puede jamás haberlos identificados en sus propios proyectos. Pero las personas asiduas sabrán que no son males abstractos, sino más comunes de lo que la gente de teatro suele aceptar. Esos males son: la posmodernidad y el provincianismo, dos extremos de la misma soga, tan extremos que se tocan, se enredan, y se pierden casi siempre en la madeja de la mediocridad y la falta de profesionalismo.

No importa si la sede de la puesta en escena es Chicago o la Huasteca Potosina, Madrid o la pampa argentina, Santiago de Cuba o La Habana. La posmodernidad y el provincianismo mal llevados están determinados por la actitud de los creadores, y no por el espacio donde se materialice su trabajo. Es común enfrentarse a puestas en escena que, al cabo del siglo XXI, temen mostrar la fuerza contenida en el cuerpo de sus actrices y actores; o hallar textos que cabalgan entre un posmodernismo chato, que abusa de la heterotopía teatral sin escrúpulos y sin éxito. Estas recurrencias han adaptado a buena parte del público a salir de las funciones asintiendo elocuentemente, sin haber sentido o entendido absolutamente nada durante los minutos de la representación.

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Un día de buena mujer

emojis2_hMe desperté muy temprano en la mañana, dispuesta a hacer en el día todo lo que se espera que haga una buena mujer. Aún entre el calorcito de las sábanas, agarré la Tablet y le escribí a mi madre un correo larguísimo, contándole todo lo que había hecho el día anterior, le dije cuánto la quería y sobre todo que me proponía ser una mujer más completa. Luego escribí a mi padre un correo larguísimo, rememorando mis años de infancia y agradeciéndole cuán tierno había sido conmigo. También le escribí a mi hermana para saludarla, y con eso cumplí mi primera tarea del día. Ah, ya me había ocupado de comunicarme con una gran parte de mi familia, y aún el reloj marcaba las 7 de la mañana.

Me levanté de la cama con muchas energías. Tomé un baño larguísimo. Aunque el agua estaba congelada, mi único propósito era evitar que se me arrugara la piel, siguiendo todos los consejos posibles de la última Vanity Fair. Con el chorro de agua encima de mí, sentía diez mil cuchilladas en todo el cuerpo, pero me consolé pensando que estaba perfeccionando mi existencia. Salí de la ducha y me puse crema en todo el cuerpo, incluso en los grajos que me sudan cantidad.

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10 mitos sobre ser cuban@

rueda de casino_malecon1) Somos bailadores.

La gente creerá que usted puede bailar desde rumba hasta ballet clásico con igual magisterio. No importa cuántas veces explique que tiene dos pies izquierdos, que su mamá nunca le enseñó a bailar, que en la escuela le decían Patón, El sinritmo o La oídodepalo. La gente siempre confiará en su talento como bailador o bailadora, y hasta querrá recibir algunas clasecitas de danza… si son gratis, mucho mejor.

2) Somos fiesteros.

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X-Men en una playa… en Cuba

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Foto tomada de pinterest.com

Charles Xavier, uno de los mutantes más poderosos del mundo, pasó sus años de juventud en una playa en Cuba, con una guapa pelirroja idéntica a la agente Dana Scully, de Expedientes X (¿Nadie más ha notado el parecido entre las actrices Rose Byme y Guillian Anderson?). Eran los años setenta. La pelirroja Moira MacTaggert trabajaba ya como agente encubierta de la CIA. Así que, aunque aún no se ha desclasificado la información necesaria para saber qué hacían una agente de la CIA y el poderoso mutante en Cuba, se supone que en realidad trabajaban para el Gobierno de Castro. Es lógica esta complicidad porque el poderoso Magneto, en esos mismos años, intentó matar al presidente de Estados Unidos e inmediatamente después comenzó a militar como obrero del Sindicato de Metalúrgicos de Polonia.

La filiación comunista de estos “hombres nuevos” ha sido develada recientemente —sin tapujos ni cortapisas ni otros lugares comunes— en el estreno de X-Men Apocalipsis, y ha causado un enorme revuelo en las redes sociales. Ha provocado además que le sea retirado el carnet del Partido Republicano a connotados mutantes de quienes me abstengo de mencionar nombres.

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